Durante tres días consecutivos, a partir del 15 de septiembre, protestas masivas sacudieron Timor Oriental. Comenzó como una protesta contra el plan del Gobierno de adquirir coches de lujo para los miembros del Parlamento, pero rápidamente se convirtió en una expresión de la ira generalizada hacia todo el sistema político. Fueron las mayores protestas masivas en años. El régimen, horrorizado por estas protestas —y por lo que había ocurrido en Indonesia y Nepal—, se apresuró a hacer concesiones.
Estas manifestaciones siguieron una trayectoria similar a las de Nepal e Indonesia en las últimas semanas: la ira de los jóvenes por los excesos del lujoso estilo de vida de los políticos
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