Europa

La condena de Marine Le Pen a cinco años de inelegibilidad para cargo público, con ejecución inmediata, es un terremoto político cuyas réplicas y efectos serán considerables. El día anterior a esta condena, una nueva encuesta situaba a Marine Le Pen muy por delante de todos sus competidores en las elecciones presidenciales. Hoy, la líder de la Agrupación Nacional (RN) está descartada, quizás definitivamente, de la próxima carrera hacia el Elíseo.

En Belgrado, Serbia, el 15 de marzo se produjo la que sin duda fue la mayor protesta en la historia de Serbia. Según el Archivo de Reuniones Públicas, contó con alrededor de 300 000 personas, y muchos estiman que fue aún mayor.

Hoy, la voz de orden en la Europa “civilizada” es armarse hasta los dientes. En lugar de las agradables promesas de paz, progreso y bienestar con que suelen adormecer nuestras conciencias, la perspectiva que nos ofrecen es guerra, destrucción y padecimiento. Como en los dramas de la antigua Grecia, el rostro alegre de Talía cede paso al semblante severo de Melpómene, la tragedia es llamada al escenario. Sea así, preferimos que se muestre el verdadero rostro del capitalismo y no su máscara.

La batalla de Stalingrado fue un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial, pero fue con la batalla de Kursk, en julio de 1943, cuando el destino de Alemania quedó definitivamente sellado. Sin embargo, el hecho de que la guerra estuviera efectivamente perdida no impidió que los dirigentes nazis lucharan hasta el amargo final, que aún tardó casi dos años en llegar.

Los chinos tienen un proverbio antiguo: «la mayor desgracia que le puede ocurrir a un hombre es vivir en tiempos interesantes». La verdad de esa antigua sabiduría se ha hecho ahora de repente evidente para los gobernantes del mundo occidental.

Publicamos a continuación el primer balance político de la Organización Comunista Revolucionaria, sección griega de la ICR, de las históricas concentraciones de masas que tuvieron lugar el viernes 28 de febrero, en el segundo aniversario del accidente ferroviario de Tempi en el que murieron 57 personas.

Friedrich Merz, dirigente de los demócratas cristianos (CDU), será el próximo canciller de Alemania. La noche de las elecciones, declaró que el gobierno debería estar en funciones para Semana Santa, alegando que su misión es unir a Europa y que todo depende del liderazgo de Alemania. Merz quiere ser el «canciller europeo» que se enfrente a Estados Unidos, Rusia y China y, como ha exigido Der Spiegel, convertir a la UE en una «gran potencia».

Una sola llamada telefónica la semana pasada marcó la muerte de la llamada alianza occidental y el colapso del sistema de relaciones mundiales que ha prevalecido desde la Segunda Guerra Mundial. Esa llamada telefónica fue, por supuesto, entre Trump y Putin. No fue una mera apertura formal de diálogo. Según ambos, fue una llamada extremadamente cordial. Durante una hora y media, ambos hablaron con calidez sobre la historia común de cooperación de sus naciones, que se remonta a la Segunda Guerra Mundial, y sobre su deseo mutuo no solo de avanzar hacia la paz, sino también hacia la normalización de las relaciones económicas y políticas.

La siguiente es la tercera de una serie de tres partes de un discurso sobre las perspectivas mundiales, pronunciado el martes 28 de enero en una reunión del Comité Ejecutivo Internacional de la Internacional Comunista Revolucionaria.

Desde nuestro artículo anterior, los acontecimientos en Serbia se han acelerado rápidamente. El gobierno esperaba que las vacaciones y las largas vacaciones escolares de invierno provocaran fatiga en el movimiento, pero los estudiantes, que están ocupando sus universidades, no permitieron que el movimiento se disipara. El 11 de enero se celebró una gran protesta frente a las oficinas de los servicios secretos serbios como respuesta a las amenazas. Continuaron su estrategia de bloqueos de carreteras de 15 minutos exigiendo justicia para las 15 personas asesinadas por la caída de la marquesina de hormigón de la estación de tren

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Antes incluso de que Trump hubiera sido confirmado como el 47º presidente de los Estados Unidos de América, un grupo de expertos europeo había declarado que se está produciendo “la mayor crisis en las relaciones transatlánticas desde Suez”. Un burócrata de la UE se hizo eco del mismo sentimiento: “¿Queda relación alguna entre la UE y EEUU?”. El pánico recorre los pasillos del poder en Europa.

La economía europea se enfrenta a su mayor crisis en una década. En los últimos meses se han sucedido los anuncios de despidos en Francia y Alemania. Cientos de miles de puestos de trabajo corren peligro porque las empresas intentan reducir costes. Al mismo tiempo, el Banco Central Europeo (BCE) recorta los tipos de interés y rebaja su previsión de crecimiento. Esto refleja la crisis histórica del capitalismo europeo, que no ofrece más que un futuro de austeridad y miseria.

El lunes por la mañana mientras desayunaba se me ocurrió revisar qué decía la prensa española de la victoria del Barça en la supercopa y casi se me atraganta la tostada de mermelada de arándanos cuando me saltó de la pantalla el estridente editorial de El País“Europa debe reaccionar” gritaba de manera casi histérica el titular. Alarmado, empecé a leer la opinión de este órgano autorizado de la clase dominante española. ¿De dónde venía el pánico y cuál era la respuesta que exigía El País?

En noviembre, una marquesina de hormigón se derrumbó en la recién inaugurada estación de tren de Novi Sad, matando a 15 personas. Desde entonces, un enorme movimiento de protesta se ha extendido por todo el país, condenando la negligencia criminal de las autoridades que condujo a esta tragedia. Este movimiento ha seguido intensificándose, con una serie de ocupaciones estudiantiles y llamamientos a la huelga general.