El conjunto de medidas anunciadas ayer por la tarde por el primer ministro François Bayrou constituye una ofensiva reaccionaria de gran envergadura: supresión de dos días festivos, «año blanco» (congelación de las pensiones, las prestaciones sociales, etc.), supresión de miles de empleos en la función pública, reducción de la financiación de las colectividades territoriales, recorte de 5000 millones de euros en sanidad pública, etc., hasta un total estimado de 43.800 millones de euros.