Europa

Entre todas las noticias de la semana pasada, desde los acontecimientos revolucionarios en Indonesia y Nepal hasta el tiroteo de Charlie Kirk, se está desarrollando una grave crisis política en Francia que ha dado lugar al movimiento Bloquons tout (Bloqueemos todo).

Desde el nombramiento de Sébastien Lecornu, el 9 de septiembre, los grandes medios de comunicación nos repiten la misma cantinela que en los primeros días de Barnier y Bayrou en Matignon: el nuevo primer ministro es un hombre de «diálogo» y «compromiso», un «negociador» afable y apreciado por las oposiciones parlamentarias; en definitiva, el equivalente político del yerno ideal.

Varios cientos de miles de personas participaron en la movilización del 10 de septiembre. Desde el amanecer hasta el anochecer, el movimiento se desarrolló de diferentes formas: bloqueos, concentraciones, manifestaciones, piquetes y asambleas generales. El ambiente era radical y combativo. Los jóvenes dominaban las marchas, especialmente en las grandes ciudades.

Reproducimos aquí la traducción de un artículo de Unité CGT, el ala izquierda de la Confederación General del Trabajo (CGT) en Francia, que representa a un número significativo de sus federaciones industriales y sindicatos departamentales. En él, Unité CGT llama a los trabajadores y a sus organizaciones sindicales a sumarse al grito de guerra «Bloquons tout!» (¡Bloqueemos todo!) y paralizar Francia el 10 de septiembre. Piden que esta movilización se amplíe para incluir ocupaciones de fábricas y una huelga general.

Salvo que se produzca un giro inesperado, Bayrou, el primer ministro de Francia, caerá el 8 de septiembre. Solo un suicidio político de los diputados del PS permitiría salvar a este gobierno tan impopular. Por ahora, Olivier Faure, dirigente del Partido Socialista, y sus amigos no están dispuestos a ello.

Las noticias procedentes de Alaska causaron conmoción en todas las capitales europeas. No me refiero, por supuesto, a los ciudadanos de a pie, sino a esa élite especial de hombres y mujeres sabios a quienes les gusta autodenominarse nuestros líderes.

Hoy, 24 de julio, los diputados británicos de izquierdas Jeremy Corbyn y Zarah Sultana han anunciado la creación de un nuevo partido, cuyo objetivo es enfrentarse a las «grandes empresas y los multimillonarios» y su «sistema amañado». El Partido Comunista Revolucionario (RCP) se suma a la iniciativa. ¡Lucha por un cambio real! ¡Lucha por la revolución!

El martes por la noche se celebraron grandes protestas contra Zelensky en Kiev, Dnipro, Lviv y Odessa, después de que este impusiera una ley que socava los organismos anticorrupción de Ucrania. Ayer, estas protestas continuaron y se extendieron a otras ciudades, como Járkov, Chernivtsi, Vinnytsia, Nikolaev, Poltava y Chernihiv.

El conjunto de medidas anunciadas ayer por la tarde por el primer ministro François Bayrou constituye una ofensiva reaccionaria de gran envergadura: supresión de dos días festivos, «año blanco» (congelación de las pensiones, las prestaciones sociales, etc.), supresión de miles de empleos en la función pública, reducción de la financiación de las colectividades territoriales, recorte de 5000 millones de euros en sanidad pública, etc., hasta un total estimado de 43.800 millones de euros.

«Europa va a pagar MUY caro, como debe ser, y será tu victoria», se jactó el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ante Donald Trump. De hecho, la alianza imperialista occidental de la OTAN acordó aumentar su gasto en «defensa» al 5 % del PIB durante la próxima década, en su reciente cumbre de La Haya. Los jefes de la industria armamentística europea estaban sin duda encantados.

El sábado 28 de junio marcó un nuevo intento de las masas por imponer una solución a su enfrentamiento de ocho meses con el presidente Aleksandar Vučić. Una manifestación masiva de 150.000 personas se extendió por Belgrado. Los gritos de «Uhapsite Vučića!» («¡Arresten a Vučić!») resonaron en las calles y plazas. También se exigieron con fuerza elecciones anticipadas. La lucha se ha mantenido ininterrumpidamente desde el derrumbe de la marquesina de la estación de tren de Novi Sad el 1 de noviembre, que causó la muerte de 16 personas y puso de manifiesto el fracaso sistémico y la

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La diputada de la izquierda laborista Zarah Sultana ha anunciado su renunciar al Partido Laborista y ha llamado a la formación de un nuevo partido de izquierdas, bajo el impulso del ex-dirigente laborista Jeremy Corbyn y el suyo propio. Fiona Lali, del Partido Comunista Revolucionario (RCP), analiza la necesidad de un programa revolucionario audaz para construir un movimiento político que impulse un cambio auténtico.