África

Sudán se está desangrando. Desde 2023, al menos 150.000 personas han sido asesinadas y 12 millones desplazadas por una guerra civil entre dos ejércitos contrarrevolucionarios, ambos autores de atrocidades y respaldados por diversas potencias extranjeras ansiosas por obtener una parte de esta nación africana rica en minerales y de importancia estratégica.

Los acontecimientos se han desarrollado a una velocidad increíble durante el fin de semana en Madagascar. El movimiento juvenil de masas, que comenzó el 25 de septiembre, ahora ha derrocado al antiguo régimen. Una parte del ejército se negó a seguir reprimiendo a las masas y se amotinó. El presidente tuvo que ser evacuado por el ejército francés el domingo 12 de octubre.

«Tan sólo el fresco entusiasmo y el espíritu de ofensiva de la juventud pueden garantizar los primeros éxitos en el combate» —Trotsky, El programa de transición

El sábado 27 de septiembre, como si surgieran de la nada, grupos de jóvenes salieron a las calles de muchas ciudades importantes de Marruecos, entre ellas Casablanca, Rabat, Marrakech, Tánger, Fez, Meknes, El Jadida y Tetuán. Salieron en respuesta a una convocatoria difundida en las redes sociales por jóvenes que se autodenominaron el movimiento GenZ212.

¡Qué acontecimientos tan rápidos e inesperados! ¡En qué época vivimos! ¿Alguien previó que surgiría este movimiento juvenil? Pues sí, nosotros, los

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Lo que comenzó como una jornada de protesta pacífica convocada por la juventud malgache el jueves 25 de septiembre terminó con una represión brutal, que se saldó con varios jóvenes muertos a manos de la policía, enfrentamientos y disturbios. El Gobierno ha declarado el toque de queda en las principales ciudades, pero las protestas continúan.

Goma, la ciudad más grande del este del Congo, ha caído en manos del grupo rebelde «M23». En el momento de redactar este informe, no está claro cuanto de la ciudad está bajo control rebelde, pero, según se informa, el sonido de los disparos que había llenado la ciudad ha amainado.

En los últimos meses se ha intensificado el conflicto en curso en el este del Congo, que ha desatado una ola de muerte y destrucción, obligando a más de 1,5 millones de personas a abandonar sus hogares desde enero. 

El asalto de los jóvenes revolucionarios al Parlamento keniano la semana pasada sorprendió al mundo y dejó a los políticos y a la clase dirigente en estado de pánico y confusión. La fuerza bruta no pudo desalojar a las masas de las calles. El régimen se ha visto obligado a recurrir a nuevos métodos: una astuta combinación de engaños, maniobras y provocaciones.

En un discurso pronunciado hoy [26 de junio], el presidente de Kenia, William Ruto, anunció que no firmará la Ley de Finanzas, aprobada ayer en el Parlamento, ante el movimiento insurreccional de las masas kenianas.

Hoy [25 de junio], la odiada Ley de Finanzas 2024, que provocó un movimiento sin precedentes de la juventud keniana la semana pasada, se presentó ante el parlamento para su tercera y última lectura. Antes de que comenzara la sesión, enormes multitudes descendían por el distrito central de negocios de Nairobi en dirección al edificio del Parlamento. A las 14.15 horas, los diputados aprobaron el proyecto de ley por 195 votos a favor y 106 en contra. En 40 minutos, las masas insurrectas habían irrumpido en el Parlamento y los diputados huían despavoridos.

Grandes acontecimientos sacuden Kenia. El gobierno de William Ruto, fiel servidor de Washington, el FMI y el Banco Mundial, intenta imponer impuestos punitivos a las masas. Y su gobierno ha cosechado una explosión de la juventud, que ha inundado espontáneamente las calles de todas las grandes ciudades. Hay elementos revolucionarios en la situación, y muchos hablan de la llegada de Sri Lanka a Kenia.

Hay muchas personas sinceras en occidente que se orientan hacia la campaña BDS (Boicot, Desinversión Sanciones) como una manera ‘práctica’ de mostrar solidaridad con Palestina. BDS exige el aislamiento cultural y económico de Israel para atacar los bolsillos de los sionistas. Sus activistas suelen usar el ejemplo del régimen racista del Apartheid en Sudáfrica, el cual, ellos dicen, fue derrocado en gran parte por las sanciones y la presión por parte de la ‘comunidad internacional’. Pero, ¿es realmente el caso?

En todo el supuesto 'civilizado' mundo occidental, las clases dominantes se han unido para denunciar el ataque de Hamas a Israel el 7 de octubre y se han reunido detrás del 'derecho a defenderse' de Israel mientras bombardea Gaza hasta dejarla hecha escombros. Pero esta no es la primera vez que se nos dice que aceptemos una sangrienta guerra contra un pueblo oprimido en nombre de la 'defensa propia' de la nación opresora.

En las primeras horas de la mañana del miércoles 29 de agosto, 12 oficiales militares aparecieron en la televisión nacional de Gabón para anunciar que habían cancelado los resultados de las últimas elecciones, disuelto todas las instituciones estatales y cerrado las fronteras del país. Este último golpe militar contra un títere del imperialismo francés continúa un proceso que ya ha visto tomas del poder en varios países africanos, incluidos Níger, Malí y Burkina Faso.

La Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (ECOWAS, por sus siglas en inglés) se reunió el pasado jueves en Abuja, capital de Nigeria, para debatir cómo responder al reciente golpe de Estado en Níger. El plazo fijado por la ECOWAS para que los golpistas se hicieran a un lado y restablecieran en el poder al presidente Mohamed Bazum expiró el domingo anterior sin que se produjera la intervención militar con la que países como Nigeria habían amenazado.