El sábado 17 de octubre, los Comunistas Revolucionarios de Irlanda organizaron en Dublín una jornada nacional titulada «Irlanda: de la conquista a la reconquista». Este fue el mejor evento que nuestra organización ha organizado hasta ahora, como lo demuestran no solo el número de asistentes, sino también la profundidad y la calidad de los debates que se llevaron a cabo durante todo el día.

[Publicado originalmente en communism.ie]

De hecho, más de 70 personas compraron boletos para el evento, lo que lo convirtió en nuestro evento nacional más grande hasta la fecha —una prueba del desarrollo de las fuerzas del comunismo revolucionario en Irlanda y del interés por las ideas revolucionarias entre la juventud—.

El entusiasmo de ese día quedó aún más patente gracias a una colecta excepcional que recaudó más de 4000 € para el Fondo de Lucha de la ICR, así como a los 600 € en libros, folletos y publicaciones que se vendieron a lo largo del día.

«Los ricos siempre traicionan a los pobres»

Durante el día se llevaron a cabo tres sesiones que abordaron acontecimientos clave de la historia de Irlanda. La jornada comenzó con una sesión titulada «Oliver Cromwell y la conquista de Irlanda», a la que siguió «Los United Irishmen y la rebelión de 1798». El último debate, por su parte, se centró en las tareas que les esperan a los revolucionarios en Irlanda de aquí en adelante, y se tituló «¿Es inevitable una Irlanda unida?». [Las grabaciones de las dos primeras sesiones están disponibles al final de este artículo]

El primer debate se centró en cómo la subyugación total de Irlanda, tras siglos de conquistas parciales, se concretó finalmente con la brutal campaña de Cromwell.

Pero para los marxistas la cuestión no es moral: ese evento fue un punto de inflexión clave en la historia de Irlanda. Fue con la conquista de Cromwell que el sistema de clanes de Irlanda quedó totalmente derrotado, como explicó James Connolly:

“El resultado de la prolongada lucha de Irlanda ha sido, hasta ahora, que la antigua jerarquía de jefes tribales ha desaparecido o, a través de sus descendientes degenerados, ha hecho las paces con la iniquidad y se ha convertido en parte integral de los partidarios del orden establecido”.

La conquista de Cromwell no fue solo una cuestión de opresión nacional, sino que también sentó las bases para un nuevo sistema social: el capitalismo. Esto tendría profundas repercusiones en la lucha de clases en Irlanda durante los siglos siguientes. De hecho, como James Connolly nunca dejó de señalar, desde entonces, la cuestión nacional en Irlanda ha estado ligada a la cuestión social.

La segunda charla, «Los United Irishmen y la rebelión de 1798», abordó uno de los episodios más inspiradores de la rica historia revolucionaria de Irlanda.

El siglo XVIII fue un período en el que la burguesía desempeñaba un papel progresista, luchando contra las fuerzas del feudalismo. Las revoluciones estadounidense y francesa, en particular, inspiraron a las fuerzas de la democracia radical en toda Europa y, por supuesto, en Irlanda.

Sin embargo, la propia burguesía irlandesa era débil y estaba atada de pies y manos a la clase dominante británica. Mientras Wolfe Tone y cientos de miles de campesinos y trabajadores anónimos (los «hombres sin propiedad») luchaban valientemente contra el dominio británico en Irlanda en 1798, la burguesía irlandesa los traicionó. Como escribió el mártir revolucionario Henry Joy McCracken mientras andaba a la fuga tras el aplastamiento del levantamiento: «Los ricos siempre traicionan a los pobres».
Es esa traición —la incapacidad de la burguesía irlandesa para desempeñar un papel progresista desde el principio— la que ha tenido profundas consecuencias para la lucha de clases desde entonces, ya que la cuestión nacional en Irlanda quedó sin resolver.
Pero la historia no se quedó estancada y, desde el siglo XVIII, se desarrolló la clase trabajadora moderna: la clase que tiene en sus manos el futuro de la lucha revolucionaria. Una vez más, como destacó Connolly al repasar las lecciones clave de la historia irlandesa:
«Solo la clase trabajadora irlandesa permanece como la heredera incorruptible de la lucha por la libertad en Irlanda»
La discusión final surgió directamente de esto. La década de 1910 fue un período de grandes agitaciones en Irlanda, cuando la clase trabajadora irlandesa, bajo el liderazgo del gran revolucionario marxista James Connolly, entró en el escenario principal de la historia. Pero con la muerte de James Connolly, el movimiento obrero irlandés quedó decapitado: perdió a su líder más destacado.
Cuando estalló la revolución irlandesa, fue la pequeña burguesía la que se puso al frente. Cuando la traición a esa lucha revolucionaria llevó a el crimen de la partición, los líderes sindicales no supieron qué hacer. Tal como lo predijo Connolly, lo que siguió fue «un carnaval de reacción».
Pero a pesar de las divisiones sectarias que estaban arraigadas en el pequeño Estado del norte, una y otra vez los trabajadores y la juventud estallaron en lucha contra la clase dominante.
En la década de 1960, en el contexto de una radicalización mundial de la juventud, el movimiento por los derechos civiles estalló en Irlanda. Desafortunadamente, una vez más —como se explicó en la charla de ese día—, a pesar de la audacia y la militancia de algunos activistas del norte, faltaba un liderazgo revolucionario. Al final, los movimientos se descarrilaron y lo que siguió fue la pesadilla sectaria de los «Troubles».

Hoy se están abriendo de nuevo grandes oportunidades para los revolucionarios en Irlanda. Pero, como demuestran los recientes sucesos en Drumcree, el potencial de una reacción sectaria no ha desaparecido para nada.
Una Irlanda unida es posible, sí, pero solo si construimos una organización revolucionaria comunista que luche por el programa de Connolly —¡es decir, por una Irlanda Unida y Socialista!

Un otoño rojo

Mientras se llevaba a cabo la Escuela de Día, una ola de protestas de la Generación Z y movimientos masivos ha estado arrasando por toda Europa. A medida que los problemas crónicos de vivienda, el costo de vida y el financiamiento escolar siguen empeorando, los trabajadores y la juventud en España, Francia, Bélgica, Italia, Serbia, Albania y otros países están saliendo a las calles en masa.
En este momento, Irlanda parece relativamente tranquila en comparación, pero esta calma aparente esconde una tormenta atronadora que está cobrando fuerza justo más allá del horizonte. En Irlanda existen todas las características fundamentales de la crisis, igual que en el resto de Europa. No es cuestión de si los trabajadores y la juventud irlandeses seguirán los pasos de los movimientos que se extienden por todo el continente y el mundo, sino de cuándo lo harán.

La huelga del sector público que tuvo lugar el 14 de octubre —la mayor acción de este tipo en una generación— es un primer indicio de hacia dónde se dirige Irlanda. Mientras tanto, la presencia amenazante del imperialismo británico mantiene a las Seis Condados en un estrangulamiento, lo que agrava la crisis que sienten los trabajadores y los jóvenes.
En este contexto, es más necesario que nunca construir una organización revolucionaria bolchevique en este país, y que esa organización estudie la historia de las revoluciones y la lucha de clases aquí en Irlanda, para aprender las lecciones del pasado y así poder prepararnos para las batallas revolucionarias del futuro.
Nuestros políticos de hoy en día buscan presentar a figuras revolucionarias como Wolfe Tone y James Connolly como inofensivos ídolos nacionalistas, mientras siguen doblegándose ante los imperialistas.
Recuperar su verdadero legado como parte de la historia revolucionaria de Irlanda es una tarea clave para los comunistas de hoy.
En el último año, desde nuestra última Escuela Nacional de Día en otoño de 2025, los Comunistas Revolucionarios de Irlanda han dado algunos pasos muy importantes hacia adelante.
Empezamos a alquilar una oficina en Dublín, contratamos a un tercer miembro a tiempo completo y, hace poco, pasamos a publicar mensualmente nuestro periódico, the Revolutionary Communist [el Comunista Revolucionario]. Gracias a una ofensiva continua en los campus universitarios este otoño, nos estamos acercando al hito significativo de 100 comunistas revolucionarios organizados en Irlanda.
Pero no nos malinterpretes, ¡los comunistas apenas estamos empezando!
Nuestras tareas están claramente definidas ante nosotros. Debemos construir una organización capaz de estar a la altura de los acontecimientos revolucionarios que sacudirán Irlanda en un futuro no muy lejano. Eventos como esta Escuela de un Día son pasos importantes en la construcción y formación de esa organización.