Oriente Medio

Embriagado por el éxito en Venezuela, Trump pensó que se podían utilizar los mismos métodos para obligar a Irán a someterse. O bien una fuerza naval amenazante que rodease el país llevaría a la capitulación, o bien un ataque rápido y contundente produciría un cambio de régimen mediante la aparición de un nuevo líder dispuesto a cumplir con las exigencias imperialistas (una «Delcy en Teherán», como algunos lo describen).

En la mañana del sábado 28 de febrero, Teherán se vio sacudida por una serie de fuertes explosiones cuando misiles estadounidenses e israelíes impactaron en la capital iraní. También se vieron nubes de humo elevándose desde Teherán, Qom y otras ciudades iraníes, anunciando el comienzo de la guerra.

Este mes de enero, dos días después de que Trump bombardeara Venezuela y secuestrara a su presidente, Nicolás Maduro, Arabia Saudí bombardeó el sur de Yemen y secuestró a los líderes del Consejo de Transición del Sur (CTS) del país. Esto desencadenó una serie de acontecimientos y ahora ha surgido una línea de fractura a lo largo del Mar Rojo, que se extiende hacia el oeste hasta Marruecos y hacia el este hasta el subcontinente indio. Dos bandos hostiles se enfrentan entre sí, ¡ambos formados por aliados de EE. UU.!

El 29 de diciembre, el rial iraní cayó a un mínimo histórico frente al dólar, lo que provocó una huelga en los bazares de Teherán con manifestaciones masivas en las principales calles al grito de consignas como: «¡Cierre, cierre!», «¡Muerte al dictador!», «¡Muerte a los precios altos!» y «Este es el mensaje final: el objetivo es todo el régimen».

En Gaza e Israel se han desatado celebraciones tras el anuncio de Trump en Truth Social de que se ha alcanzado un acuerdo de paz entre los negociadores israelíes y Hamás en Egipto. Es comprensible que haya celebraciones, especialmente para los habitantes de Gaza, que hasta ahora se enfrentaban a un futuro de muerte segura por los bombardeos o el hambre. Sin embargo, debemos decir la verdad, por muy desagradable que sea.

La semana pasada, el presidente estadounidense Donald Trump intervino para imponer su plan de paz de 20 puntos con el fin de poner fin al genocidio en Gaza. Ahora propone que Gaza sea entregada a una autoridad transitoria liderada por Estados Unidos, presidida por él mismo, con la ayuda del destructor de Irak, Tony Blair.

Alrededor de las 18:00 GMT del 1 de octubre, las fuerzas armadas israelíes interceptaron la Flotilla Global Sumud, compuesta por más de 40 embarcaciones que se dirigían hacia Gaza para romper el bloqueo naval y entregar ayuda humanitaria. Esta mañana, 2 de octubre, la mayoría de los barcos habían sido confiscados por Israel y sus ocupantes, cientos de personas, han sido detenidos ilegalmente y trasladados a Israel. Entre los detenidos se encontraban Greta Thunberg, la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau, un senador irlandés y muchas otras figuras políticas, sindicales y del movimiento solidario, así como activistas pro palestinos.

Las manifestaciones y la huelga del 22 de septiembre han marcado un punto de inflexión decisivo. Toda la rabia y el disgusto acumulados ante las acciones cada vez más feroces del Estado de Israel, toda la indignación por la complicidad y la repugnante hipocresía del Gobierno italiano y de los Gobiernos occidentales, se han vertido finalmente en las manifestaciones que se han extendido por todo el país.

La hambruna está devastando Gaza. Durante las últimas semanas, las imágenes más espantosas han salido del territorio ocupado, mostrando a hombres, mujeres y niños reducidos a piel y huesos. Un millón de niños en Gaza, la mitad de la población, corren el riesgo de morir de hambre. Al menos 180 palestinos, entre ellos 93 niños, ya han muerto de desnutrición y decenas mueren de hambre cada día.

La semana pasada, el régimen yihadista sírio de al-Jolani orquestó otro pogromo. Los objetivos eran miembros de la minoría drusa en la provincia sureña siria de Sweida. Utilizando esto como excusa, Israel lanzó enormes bombas sobre el cuartel general del Ministerio de Defensa y lugares cercanos al palacio presidencial en Damasco.

«Disparan a las mujeres porque llevan el pelo descubierto. Disparan a los estudiantes. Simplemente le quitan el oxígeno a este pueblo valiente y talentoso, el pueblo iraní. La decisión de actuar, de levantarse esta vez, es la decisión del pueblo iraní». Estas fueron las palabras del primer ministro israelí Netanyahu en plena guerra de agresión de Israel contra Irán.