Europa

Las manifestaciones de este 1º de mayo han sido sensiblemente más grandes que las de los últimos años en casi todas las zonas del Estado. Ha habido un incremento de trabajadores de empresas en lucha, que han participado con cortejos propios, pero también trabajadores, jóvenes y familias que han ido por su cuenta a expresar su descontento o preocupación por la situación de crisis actual.

Un veterano funcionario del Banco Interamericano de De-sarrollo (BID) comentó en la asamblea anual de este organismo, celebrada en marzo: "Ésta es una crisis sin precedentes y en esta parte del mundo [Latinoamérica] hemos visto muchas. Hasta ahora se quemaban los vagones de cola, pero esta vez es la locomotora la que está en llamas".

El viernes pasado más de 60.000 estudiantes de secundaria se manifestaron por toda Austria para protestar contra la eliminación de cinco días de vacaciones y también para exigir el aumento del gasto en la educación pública. Se trata del mayor movimiento de estudiantes de secundaria en toda la historia de Austria.

A pesar de que los actuales dirigentes de los sindicatos españoles siguen anclados en su estrategia de mantener la paz social a toda costa y del impacto psicológico que ha producido el rápido deterioro de la economía, el ambiente social está alcanzando una temperatura crítica, que amenaza con una entrada en escena brusca de la clase obrera española en su conjunto.

El contexto político italiano, entre la crisis económica y la radicalización a la derecha del gobierno, la crisis del reformismo, la división de las burocracias sindicales y la entrada en escena del movimiento obrero, es una combinación explosiva que prepara para el futuro situaciones insurreccionales, como las vistas en América Latina.