Asia

China se ha convertido en la primera potencia industrial del mundo. No pasa un solo día sin que se publiquen noticias sobre nuevos avances tecnológicos que se han logrado en China.

Durante tres días consecutivos, a partir del 15 de septiembre, protestas masivas sacudieron Timor Oriental. Comenzó como una protesta contra el plan del Gobierno de adquirir coches de lujo para los miembros del Parlamento, pero rápidamente se convirtió en una expresión de la ira generalizada hacia todo el sistema político. Fueron las mayores protestas masivas en años. El régimen, horrorizado por estas protestas —y por lo que había ocurrido en Indonesia y Nepal—, se apresuró a hacer concesiones.

Estas manifestaciones siguieron una trayectoria similar a las de Nepal e Indonesia en las últimas semanas: la ira de los jóvenes por los excesos del lujoso estilo de vida de los políticos

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Un día, parece que un país está en calma y que la camarilla gobernante está firmemente afianzada en el poder. Al día siguiente, las masas revolucionarias se plantan frente al edificio del Parlamento en llamas. La policía se ha ido, los diputados han huido y también el primer ministro. Las fotografías y los vídeos que han salido recientemente de Nepal son asombrosos. También son sorprendentemente similares a las escenas que ya hemos visto: en Sri Lanka, Bangladesh,...

Durante algún tiempo, los desfiles militares fueron vestigios oscuros del pasado. El imperialismo estadounidense era demasiado poderoso. Cualquier otro país que mostrara su poderío militar ante el mundo no haría más que subrayar la gran discrepancia entre Estados Unidos y el resto. Ya no es así.

Los manifestantes han incendiado el Parlamento federal, el Tribunal Supremo, las sedes de los partidos políticos y las viviendas de altos cargos políticos. El primer ministro ha dimitido, junto con toda una serie de ministros del gabinete. El ejército está evacuando a los políticos de sus hogares. Tras soportar años de pobreza extrema, los jóvenes nepalíes han dicho basta. Han entrado en la escena histórica.

Los jóvenes y los estudiantes han desempeñado un papel protagonista en este movimiento revolucionario. Millones de trabajadores pobres han salido a las calles en todo el país. Esto basta para demostrar el poder de la clase obrera y hacer temblar a la clase dominante. Pero no es suficiente para conseguir nuestras reivindicaciones, y mucho menos para alcanzar nuestro objetivo final, que es una transformación fundamental de nuestras vidas y de la sociedad, y la abolición de la explotación, la opresión y el empobrecimiento de la clase trabajadora, mientras los ricos siguen enriqueciéndose.

En una semana, lo que comenzó como manifestaciones con carácter semi insurreccional se ha convertido en un levantamiento revolucionario pleno que no da señales de detenerse. No solo se están derribando edificios gubernamentales y comisarías de policía, sino que, lo que es más importante, está rompiendo el letargo masivo que ha mantenido al pueblo encadenado. Ha comenzado una revolución.

Tras casi tres meses de protestas en decenas de países, con el apoyo de activistas y organizaciones que representan a millones de trabajadores, todos los presos políticos del Comité de Acción Awami de Gilgit-Baltistán (AAC-GB) han sido puestos en libertad bajo fianza. Ninguno ha sido absuelto todavía: la lucha continúa. Pero esta gran victoria es una prueba del inmenso poder de la solidaridad internacional.

El 30 de julio, compañeros de la Internacional Comunista Revolucionaria se reunieron en 26 ciudades de 15 países para exigir la libertad de los presos políticos del Comité de Acción Awami de Gilgit-Baltistán (AAC-GB), recluidos en condiciones tortuosas por orden del Estado pakistaní. Esta campaña cuenta ahora con el apoyo de organizaciones sindicales que suman millones de afiliados y ha sido respaldada por cientos de políticos y activistas destacados. Estos esfuerzos están dando sus frutos: todos los detenidos, excepto dos, han obtenido la libertad bajo fianza. La lección que hay que aprender es que la solidaridad funciona! ¡Sigamos presionando y ganaremos!

Tras pasar dos meses como presos políticos, varios líderes encarcelados del Comité de Acción Awami de Gilgit-Baltistán (la mitad del total de detenidos) han obtenido la libertad bajo fianza. Esperamos que sean liberados hoy. El 30 de julio, la Internacional Comunista Revolucionaria convoca una jornada de acción frente a las sedes diplomáticas pakistaníes de todo el mundo para exigir la libertad del resto.

Dirigentes del Comité de Acción Awami en la región de Gilgit-Baltistán, administrada por Pakistán,han sido detenidos. Se encuentran recluidos en condiciones espantosas, bajo acusaciones falsas. ¿Su delito? ¡Defender a los trabajadores y resistirse al saqueo de sus tierras! La Internacional Comunista Revolucionaria está llevando a cabo una campaña mundial para conseguir la liberación de los compañeros, ¡y necesitamos tu ayuda!

A pesar de la represión estatal, se han celebrado protestas en todo Gilgit-Baltistán y en muchas ciudades de Pakistán para pedir la liberación de los dirigentes del Comité de Acción Awami de Gilgit-Baltistán, algunos de los cuales son miembros del Partido Comunista Inqalabi (RCP).

La Internacional Comunista Revolucionaria protesta por la detención de los líderes del Comité de Acción Awaami de Gilgit-Baltistán (AAC-GB) y del Partido Comunista Inqalabi por parte de la policía pakistaní. Enviamos nuestra solidaridad a los compañeros detenidos, que se enfrentan a la represión por oponerse al saqueo de la tierra y los recursos de la región por parte de los capitalistas y los imperialistas. Hacemos un llamamiento al movimiento obrero internacional y a todos nuestros lectores para que protesten contra este acto flagrante de represión.